Donde quedó la niñéz, la inocencia, el encuentro con la familia.-
Los días maravillosos en que sólo pensábamos en jugar, en la rueda con amigos y compañeritos, la carcajada fácil.-
La recorrida a la cuadra para ver como estaban nuestros vecinos y de paso tocar algún timbre, para salir corriendo después.-
Estas preguntas las hago pensando en esas niñas, que a pesar de la gran distancia geográfica, se encontraron a travéz de dos hechos profundamente vividos.-
Una Johanna, desde esta América del Sur, precisamente Argentina.-Yéndose de su casa con apenas 12 años, porque no toleraba las vivencias de sus padres o jugando con las palabras, la no convivencia agradable de sus papás.-Diciendo a su manera, no me gusta el desamor, las palabras agresivas, la discusión como único sentido en la comunicación.-
Sólo supo irse, alejarse todo lo posible de eso que que le hacía mal, sin saber querida Johanna, que los dolores van con nosotros a travéz de los kilómetros, porque están dentro de cada uno.-
Y que los resolvemos en la medida que podamos charlarlo con un adulto que sepa guiarnos.-
La otra allá, en el lejano Irak, tierra donde la crueldad y el horror no tienen límites, la guerra y la desolación son lo cotidiano.-
Esa niña (o la más adulta de todas a pesar de sus 13 años).-La que no quiso morir, no quiso inmolarse, aunque esa era la órden.-
Que religión o que ser humano puede decirle ,cuando la vida apenas comienza, cuando a pesar de todo es más fuerte que cualquier ideología, QUE DEBE MORIR.-
Bendita niña-mujer, capáz de ser inteligente, desobediente ante órdenes tán ridículas e inexplicables, como morir sin saber por que.-
lunes, 25 de agosto de 2008
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