Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 7 de septiembre de 2008

Los que vencieron la vida

Por estos días he escuchado comentarios varios sobre los abuelos.-Lo que significan o han significado en nuestras vidas.-
Como nada es casual sino causal, despertó en mi la necesidad de compartir mis vivencias.-
Por lo general casi siempre hablo de mi abuelo Juan Forner.-Un tano maravilloso de ojos azules y muy coqueto.-Siempre con su pañuelito impecable al cuello y su perfume especial, "Sueño Azul" jamás olvidé ese nombre y su botella marrón con tapa azul.-Llegó muy jóven a éstas tierras, escapando de la guerra y el hambre junto a sus padres y hermanos.-Lejos quedaba su Italia natal a la que nunca volvió, como tántos inmigrantes.-Se quedó viudo muy jóven y no volvió a casarse nunca más.-Crió a sus hijos, mi madre Angela y mi tío Bartolo.-Únicos hijos que le dió esta tierra.-
Vivía con el cuando era chica y por lógica al ser la primera nieta, fui el objeto de su mayor amor, de su ternura.-Me contaba cuéntos de la guerra, no sabía otros y a veces no entendía su lenguaje cuando lo hacía enojar.-
Me llenó de regalos, de sueños impensados y también de realidades.-Lo veía trabajar la tierra, sacarle en frutos toda la sabia, que florecían en las mejores verduras y frutas.-
El me llevaba a la iglesia, sobre todo , cuando en el pueblo se celebraba el día de San Antonio, patrono de la localidad cordobesa, pequeñito pueblo tipo villorrio.-LLeno de paz, de verdes y calles sin tránsito pero si llenas de risas y gritos de chicos.-

Mi abuela amada y recordada, Ramona Liane, madre de mi padre Pedro y otros muchos hijos, nueve en total.-
Mujer callada, elegante de gran porte.- Uno la veía y tenía la sensación que nada le pasaba nunca, ni bueno ni malo.-
Mujer del monte entrerriano, curtida por la vida, sabia.- Fue una de las tántas parteras de aquéllas épocas.-
Viajaba a caballo internándose campo adentro, leguas y leguas,(hoy decimos kilómetros y kilómetros) para traer vida a este mundo.-
También (nada casual) se quedó viuda muy jóven con todos esos hijos por criar.-Amasó pan, lavó ropa, hizo ropa para sus hijos y nietos cosida a mano, no tenía máquina era un privilegio por entonces.-
Cocinaba, si no había para tántos como éramos ella inventaba, siempre cantando o silbando, le gustaba hacerlo.-
No quería que le diéramos el "tu", todos incluídos sus hijos la trataron de usted.-Menos yo, fui la primera en revelarme y me costó una fuerte cachetada.-Pero no me importó inauguré con ella el "che" y así fue toda la vida que duro 90 y tántos años.-
Jamás la vi llorar, si tuviera que decirles como la recuerdo igual a un roble, imposible de quebrar.-
Llena de amor callado sin demasiadas expresiones, pero con gran calidéz.-
Me enseñó a orar (como solía decir,oremos juntas).-"Angel de la guarda,dulde compañía, no me desampares ni de noche ni de día" , antes de dormirme donde quiera me encuentre, lo repito.-
También todos los cánticos que tenían que ver con la liturgia de la época.-Era muy entonada de una voz especial.-Recuerdo que a veces caminábamos de la mano cantando esas canciones.-
Me dejó la enorme fortaleza de mujer sola, sin demasiadas ayudas económicas pero sin quejas, no las escuché de sus labios, siempre palabras positivas.-
Por eso digo que ellos vencieron la vida.-Se quedaron en mi para siempre con cada uno de sus gestos, virtudes y defectos y a travéz de los años puedo decirles:"Abuelos los amo", gracias por haber compartido la vida.-

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