Resulta a veces incomprensible, para los que no viven en Buenos Aires, entender cómo es nuestra vida.-
Creen que los ruídos, el smog, tánto y tánto cemento matan nuestro sentir, la posibilidad de disfrutar de cada una de las estaciones, como ésta "la primavera".-
Imaginan que vivimos colgados en tal o cual piso, como suspendidos en el aire, incapaces de disfrutar del canto de los pájaros, del cielo, del olor maravilloso de las flores que penetran todos los espacios más allá de la gigantesca ciudad.-
No saben qué sensación de esplendor, es ver por las mañanas cuando comienza el amanecer, el bellísimo cielo azul.-
La serenidad de la hora y el permitirse asomarse al balcón y oler los mil aromas que traen las flores de distintos balcones, que explotan de colores es única.-
Oír el trino de álgun canario madrugador o de otros pájaros que ya, con los primeros brotes de las plantas, comienzan a poblarlas.-
Más allá, en los lugares más remotos un perro que ladra y que (para los que hemos vivido en el campo) hace que los recuerdos broten.-
Y el padre febo, cuando asoma y dibuja con una magia inigualable delineando cada silueta de edificio en toda su plenitud, es "indescriptible".-
Nos hace sentir que realmente es el Rey del planeta y que nada ni nadie puede impedir que salga e ilumine.-
Nuestra pequeñéz se hace más notable ante esa aparición y justificamos la maravilla del mundo.-
Quiero significar entonces, que "la vida se siente y palpita en cualquier lugar donde uno se encuentre.-
jueves, 25 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
Te felicito !!! excelentes tu notas y comentarios; muy lúcidos, con todo el sentimiento..
Dario.
Me gusta mucho como escribìs.-Denotás sencibilidad y gran sentido de observaciòn.-
Gracias por poder compartirlo.-Este sobre los que vivimo en Baires, me identificò mucho.-
Alicia
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