Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

miércoles, 10 de diciembre de 2008

25 años de Democracia

Resulta casi imposible no acercarse a escribir hoy, para homenajear a esta jóven democracia.
Creo que todos recordamos aquél lejano día cuando el Doctor Raúl Ricardo Alfonsín, Presidente número treinta y tres y el primero luego de una larga y durísima Dictadura Militar, se hacía cargo del país.
Estábamos todos muy emocionados. Recuerdo que trabajaba a esa hora y tenía mi tiempo de descanso como locutora (además estábamos en Cadena Nacional) y corrí las quince cuadras que me separaban de la calle Rivadavia, para verlo pasar en el coche sin techo, junto a su esposa luego de haber jurado en el Congreso Nacional.
Saludaba con su mano, mirando a ambos lados de esa calle que hasta llegar a la Casa Rosada, transformada ya en Av. de Mayo, era casi intransitable.-
La emoción es casi intransferible, no se puede explicar. Sólo podrán enterla aquéllos que vivieron años de dictaduras, como lo hicimos nosotros.
Era el triunfo de todos, de cada uno de los argentinos más allá de las banderías políticas.
Podíamos comenzar a soñar nuevamente con un destino generoso para este país, que tánto sufrió y que pagó con la vida de sus hijos esos días negros.
Era creer que todo era posible tal como lo decía el Presidente en cada uno de sus discursos.
Una de las frases que más no ha quedado es "Con la democracia se come, se cura, se educa".
Tenía apenas 56 años y era la nueva promesa para los que queríamos poder seguir votando, durante muchos años más. Sé que hubo imperfecciones en su gobierno, pero tuvo la valentía de llevar a juazgamiento a la Junta Militar. Pudimos y pude presenciar uno de los días y escuchar aquéllos relatos desgarradores de sobrevivientes, o de familiares de desaparecidos.
Fue comenzar a andar el camino, reitero con tropiezos, pero empezábamos a caminar sin "Estado de Sitio" permanente.
Somos un país jóven, la democracia lo es más aún, sólo esperamos que esas palabras que reiteraba el Doctor Alfonsín, se cumplan en este país. Que la democracia sirva para comer, educar y curar. Todavía no se cumplen esas premisas y a veces parecen muy lejanas.
Tenemos grandes deudas internas que no hemos saneado y que debemos de una vez por todas, cancelarlas.
Si cada chico que nace tiene educación, alimentación y sanidad, nuestro futuro es enorme y nadie podrá decir: En mi Argentina ya no puedo vivir, porque "se mata, se mueren de hambre nuestros chicos y la educación junto a la salud son dos agujeros más grandes que el de la "capa de ozono"
¡Viva La Patria! ¡Viva Argentina! ¡Viva la dignidad!

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