Cuando llegamos al final del año se nos acumula la vida. Al menos así lo parece porque la costumbre de los balances internos no nos abandona.
Se mezcla la sensación de despedida y encuentros a la vez. ¿Quién no se reúne para el brindis del año? (Aunque aún no hayan llegado las tradicionales Fiestas).
Grupos pequeños, medianos, grandes. Quizá sólo dos buenos amigos, ex alumnos, ex compañeros, compañeros de trabajo, amantes. En una palabra uno ve, en las grandes ciudades, restó, bares de comidas rápidas y grandes restaurantes con mucha afluencia de gente, más en el fin de semana.
Así hicimos un grupo de compañeros en la Radio donde trabajo. Gente que en distintos sectores, nos vemos cada madrugada (nuestro lugar de encuentro desde hace años).
Es la primera vez que ocurre de motus propio, sin esperar la fiesta (que por lo general hacen las empresas y son impersonales).
Lo decidimos y a decir verdad no faltó nadie, lo pasamos muy bien. Buena charla, alegría por el encuentro fuera del ámbito laboral y los buenísimos deseos en general expresados y los propios en forma silenciosa.
Cuando sucede "el encuentro" cuando más de dos voluntades lo propician siempre es positivo.
Allí se dejan quizá, los pequeños roces de la vida cotidiana y de quienes comparten tareas.
Lo bueno es mirar siempre más allá, adelante y positivamente, esperando que cada vez sean más las voluntades que así sientan y obren en consecuencia, en todos los órdenes de la vida.
Para ustedes: "Mucha paz, que no nos falte el trabajo y el amor abunde en cada corazón"
sábado, 6 de diciembre de 2008
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