Sigo todavía pensando y reflexionando sobre el día de los enamorados.
A determinada edad, el amor es diferente. No en la intensidad sino en sus manifestaciones y en lo que espera uno del otro.
En algunas circunstancias es más exigente y a la vez puede llegar a un gran estado de compañerismo.
Necesito escribirte esta carta yo, sin ayuda de escribas especializados.
"No sé todavía como sos. Si deseo que tengas un gran sentido del humor, deseos infinitos por vivir lo más bello que aún no conocemos".
"Estás allí del otro lado de la imaginación. Tranquilo, con una mirada limpia, de frente y no huidiza". Te gustará hacer largas caminatas y charlar de la vida, de los gustos, de los sueños cumplidos y de los que aún no se pudieron concretar".
"De las agendas en blanco que hemos dejado en la vida pero que a esta altura es imposible que podamos completarlas".
"De los tesoros internos que tiene nuestro espíritu o alma, como más te guste. Te presiento inteligente, te necesito inteligente y protector. Con la palabra te quiero a flor de labios. Es tán lindo decirla u oírla, que no podemos sacarla de nuestro diccionario cotidiano".
"Haremos recorridos posibles de cumplir o imaginarios, pero que nos ilusione, que nos mantenga activos. Ya siento tu mano tomada a la mía y veo el sendero a caminar".
"Te gustará leer, decir poemas. Sentarte sin tiempos a escuchar música que nos transporte a lugares que (alomejor no llegaremos a conocer), pero que sí imaginaremos".
"Serás el que valore las palabras y también de los silencios".
"Te espero, estoy aquí muy cerca y nos vamos a encontrar"
lunes, 16 de febrero de 2009
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