En este día especial, quiero dedicarle mi comentario a Horacio Guarany.
Lo vi sobre el escenario de Villa María, reconociendo que con sus ochenta y tres años, que ya no puede ser, ni su voz, ni su fuerza (la que fueron). Su mente sí, gran inteligencia, lucidéz para transmitir con palabras cada uno de sus sentimientos.
A él que fue, quien otrora con su poesía transformara el cancionero foklórico.
Fue un hombre que amó con todas las fuerzas. su poesía, la vida, las mujeres, el vino, la política.
Dejó en sus canciones la gran pasión que consumía sus horas.
Quien no recuerda "Niña de San Ignacio", "Puerto de Santa Cruz", "Vino y Rosas","Canción del adiós","No quisiera quererte" y así podría seguir enumerando tantas y tántas otras.
Es y fue un enamorado del amor, de cada una de las mujeres que conoció.
Las amó, les dedicó el tiempo y esa poesía que transformaba y llevaba a otro mundo, cada vez que con su voz especial las decía, llenas de locura y vida.
Romántico loco, generoso, soñador, generador de esperanzas y nuevas formas para la vida.
Como el teatro que está haciendo en Luján,en su (Plumas Verdes), para dejarlo a quéllos que quieran llegar al lugar con, canciones, poemas, teatro. En resumidas cuentas, gotitas de vida.
Gotitas de savia nueva, para que cuando ya no transite este camino (sino que se haya transformado en "Vino y Rosas") lo sigamos recordando como era. El Potro Cuarany. El hombre que en los lunes del Festival de Jesús María, era el único que podía llenar ese enorme estadio.
El que hacía que nosotras las mujeres, gritáramos de amor con cada una de sus canciones, como lo hacemos hoy con Jorge Rojas.
Viva el amor, y el enamorado del siglo XX. El que amó a cada una de sus mujeres (y tuvo muchas).
sábado, 14 de febrero de 2009
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