Cada día, parece imposible armar el enorme rompecabezas en que se transformó "el mundo".
Hacia donde miremos, las malas noticias estallan como bombas.
Financieramente, cada lugarcito de la tierra ha caído en banca rota. El descontrol se apoderó de los gobernantes y como consecuencia de los gobernados.
Nos hablan de cifras, que para los que no nos ubicamos en el macro concierto de las finanzas, resulta imposible de comprender.
El planeta entró en una vibración desacompasada. Pareciera que es imposible que podamos alinearlo, armonizarlo, reubicarlo nuevamente en su cauce.
El fuego consume a Australia. Grandes inundaciones se ocupan de sectores y territorios nunca imaginados. El frío en los países del norte, llegó a marcar térmicamente cifras récord, bajo cero.
En el sur del continente, el calor y la sequía hacen estragos.
Tartagal, ciudad dentro del territorio salteño, en Argentina, se desplomó.
Las fuertes lluvias e inundaciones, se llavaron casi todo.
En Chile, el volcán Chaitén en plena erupción, ha sepultado bajo las cenizas a una localidad del mismo nombre.
La lista de desastres, podría seguir ampliándose.
Enfermedades que se creían extinguidas, como la tuberculosis, parece haber tenido un rebrote en éstos últimos tiempos. También la fiebre amarilla, en la frontera con Paraguay y Brasil.
Y así otras que no conocemos. El mayor flagelo es el hambre y la desnutrición.
Con este panorama producto de las malas políticas económicas de los países, la educación desapareció.
La corrupción, la "no educación" lleva al ser humano a convertirse en el mayor enemigo de "sí mismo".
Las drogas encuentran en medio de este caos, su mejor caldo de cultivo y en pos de conseguirla, roban, matan de la manera más atroz.
El punto medio, el equilibrio ecológico, el ajuste interno en cada una de las áreas, parece cada vez más lejano.
Entiendo que sólo el hombre, únicamente el "hombre", tiene la nueva posibilidad del cambio a travéz del replanteo general.
Si no nos miramos introspectivamente, si no hacemos un balance de los errores cometidos, si no nos sentimos capaces de un profundo cambio interior, la humanidad empeorará cada día más.
Debemos volver a los amores primarios. Defender la familia como célula madre por sobre todas las cosas. Alejarla de las ambiciones desmedidas que sólo nos han llevado al estado actual en el que estamos inmersos y de donde parece imposible escapar.
Sólo "EL AMOR" será capaz de rescatarnos de nosotros mismos.
jueves, 26 de febrero de 2009
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