Escribir sobre nosotras, parece fácil pero no lo es tánto. Acuden a la mente (mi madre) y las grandes mujeres de la historia. Hoy quiero dedicarle este humilde escrito a las "otras".
A esas que cada día salen a pelear la vida con todo. Muchos hijos, una casa y el trabajo (cuando hay).
A esas mujeres que no conozco y que pelean desde humildes lugares, codo a codo con la pobreza, con el alma para salvar a sus hijos de las garras de la droga.
A esas madres, que lloran como si fuese un desgarro, porque no quiere que sus hijos sean ladrones "yo no quiero que sean eso, los parí y eduqué para otra cosa".
A las mujeres que pierden en las calles todos los días la dignidad cuando se prostituyen.
A las que están discriminadas, por el color, por los kilos que pesan, por la religión o por si es madre soltera.
A las que sufren maltrato familiar y no son escuchadas. A las que son violadas día a día en distintas calles del país.
A la empleada que ayuda en los quehaceres domésticos, esa que viene a nuestra casa y con amor, ayuda a que nuestro hogar esté mejor, a crezcan nuestros hijos y nada les falte mientras nosotras estamos afuera haciendo otras tareas.
A la que está en el campo, a esa que (no es la dueña) sino la que ayuda al peón como esposa y no tiene horas, ni feriados, ni domingos.
A esa que enseña como maestra en medio del bosque en lugares inóspitos siendo todo a la vez.
Médica, madre, amiga, cocinera, hermana.
A las que no pudieron lograr en la vida lo que soñaron ser.
También a las que luchan con los salarios. A las ignorantes de la tierra (no los quedó otra en la vida), no supieron ni tuvieron cómo.
A vos mujer de aquí y allá. De este lado del planeta y del otro.
A vos mi igual , mi hermana.
¡Felíz día!
domingo, 8 de marzo de 2009
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