Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 1 de marzo de 2009

"El otro lado de las cosas"

Quiero poner su nombre grande y repetirlo, lo merece. "Mario Techera", grabalo, Mario Techera.
El niño-hombre que vendió sus patos para poder comprar sus útiles y estudiar.

Parece demagógico mencionarlo, tomarle fotos y publicarlas en los diarios. Hacerle notas en televisión, pero nó. Hoy cuando los chicos de catorce años (como él), te roban en el mejor de los casos o te matan (en el peor) o bien se dedican a conseguir "paco", Mario quiere ir a la Escuela.
Vive en una villa de Berazategui, tiene los ojos llenos de ternura y una mirada tímida con un decir suave, que a uno lo llena de ternura y admiración.
Su papá un hombre mayor, sufrido. Conserva en su boca sólo dos dientes, (la marca dolorosa de la pobreza), mas su mente es lúcida y capáz de indicarle con amor a su hijo, "que debe estudiar para ser algo más de lo que él ha sido en la vida".

Creo que aquéllos que de alguna manera hemos conocido la pobreza, los que que como Mario hicimos esfuerzos por ser "un poquito más en la vida", entendemos la maginitud de este caso que por suerte llegamos a conocer.

Me crié en el campo y tuve animalitos de todo tipo. Cuando se es chico, uno juega con ellos mientras crecen sin entender demasiado cual ha de ser el destino de los mismos. Más que nadie entendí la tristeza de su voz cuando dijo: "yo no los quería vender" pero tuve que hacerlo.
Le digo a los chicos, que por favor, vayan a la escuela..............sinó "después no se puede volver".
Extraña y simple su explicación pero a la vez abarcativa, para los que ya tenemos unos cuántos años más.
"Ese después no se puede volver", tiene otro significado mucho más amplio. Es que ciertamente en la vida, a veces resulta imposible volver.
Volver de los imposibles, volver de la ignorancia, del que me importa (que suele arraigarse en algunas mentes cerradas).
Del no amor, de la violencia cotidiana, de la falta de afectos, volver a la edad de la inocencia.

Por eso mi emoción y admiración a "ese hombre de 14 años" que en éstos días violentos del siglo XXI, con quince patos y su venta, nos dió el gran ejemplo y afianzó la esperanza.
"SALUD, MARIO TECHERA" para que no te olvidemos.

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