La noche es realmente cruel y descarnada, en ella las miserias se ven a cada paso, en esta misteriosa y maravillosa Buenos Aires.
Cuando las sombras comienzan a cubrir la ciudad, aparecen las montañas de basura, que en minutos pasan a ser bolsas rotas, trapos revueltos, comida tirada, papeles por doquier. El desórden y la mugre dejan al descubierto la parte oscura de los seres que transitan las calles en búsqueda de algo para llevarse.
También de alguna manera,descubren lo que los otros consumimos, nuestro cotidiano hacer.
Todas las edades aparecen por esos lugares. Desde un chico que va empujando un carro junto a sus padres o hermanos, a un señor mayor que cansado y agobiado va acumulando cacharros en su vieja bicicleta, como si la misma fuera un cómo micro de dos plantas.
Duele ver a jóvenes hermosos, sucios, sin zapatillas, los cabellos revueltos, acercarse a un tacho de basura y buscar en él.
Otro señor, días pasados buscaba los desperdicios que quedan frente a la panadería del barrio revolviendo esas enormes bolsas negras, repletas de recortes de pan y "algo más".
Me dediqué a observarlo y ví que juntaba muy poquito, algo blanco casi imperceptible. Antes que se lo llevara a la boca (ante mi espanto) logré saber que eran recortes de queso de los sandwiches del día y aque a esa hora estarían ya en descomposición.
Casos como esos podría enumerar miles, uno más doloroso que otro.
Los que duermen en las calles. No importa ya el barrio (antes eran los emergentes).
Hoy da igual, donde los tome la noche. Cualquier portal, una vidriera que tenga una puerta hacia adentro. En "La Caja Nacional de Ahorro y Seguro", con un edificio que es una belleza e imponente, contrasta con quienes a sus piés cada noche duermen. Al menos una veintena de seres tirados de cualquier manera, sobre cartones, sobre el piso limpio, algún colchón deshilachado, trapos viejos.
Allí en la histórica "Plaza de los dos Congresos", sobre sus bancos se acumulan los huesos de otros tántos seres que no tienen, ni por qué ni para qué.
Frente al "Congreso Nacional", donde los políticos dicen hacer leyes para gobernarnos, buscar el binestar común de los Argentinos, la miseria camina de rodillas. Se enarbola en el mástil más alto, haciendo que los podamos ver en esas condiciones más que paupérrimas, miserables.
¿Hacia dónde miran señores gobernantes del país? ¿De qué mundo tán distinto vienen o creen venir, que nada les importa? ¿Por qué esta verguenza? ¿Esta indignidad en la que sumergen a una parte de nuestra gente? ¿Hasta dónde los llevará la ambición de poder? ¿Adónde nos llevarán ustedes, sin medidas que solucionen el hambre y la pobreza?
¿Dónde la educación y salud de todos?
Entérense es: Nuestro Derecho. Responderán antes o después por lo que han hecho a lo largo de todos éstos años, con nuestra querida Argentina.
Tánto hablan del bicentenario que pregunto: ¿Cómo vamos a llegar, así o más empobrecidos?
Si nó reaccionan y piensan de verdad en la gente (que somos el pueblo), no habrá manera de que lleguemos sin avergonzarnos del camino transitado.
Ojalá alguna vez, piensen que hay algo más que las ambiciones personales.
Una humilde Argentina.
domingo, 29 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario