La soledad es eso. Estar allí en medio de una tarde de domingo (o un día cualquiera) en la nada.
La ausencia de los seres queridos. La palabra que muere silenciosa en los labios. Diálogos imaginarios, con esos amigos que echás de menos.
El amor más grande que sentiste a lo largo de la vida, se presenta como un largo fantasma que no escucha, no responde, no mira.
La soledad es siempre igual para algunos seres. Yo siento que la soledad de ésta gran ciudad, es la verdadera.
Acá los teléfonos tienen voz de máquinas contestadores. Los timbres no tienen sonidos que respondan. Los amigos deben darte el visto bueno para una visita o un mate compartido.
Vecinos que no existen. Son seres que apenas si levantan la vista del piso al ascensor, para no saludar ni esbozar una sonrisa. Los sin nombres, seres que pasan y pasan jugando cada uno su juego.
Y allí la computadora es mi gran amiga, la que recibe mis palabras y las transforma en lo que digo y siento, en ésto que leerás o nó, pero que queda aquí como testigo de esta sensación, hoy en domingo.
Elegí para compartir también con vos, a Sixto Pondal Ríos.
1907-1968. Argentino y tucumano. Guionista de cine, poeta, periodista, dramaturgo y productor.
De su libro "Rostros transparentes", estos versos.
X (décimo)
El mundo está vacío de ti.
De ti, desierto.
Detrás de la ventana
hay otro cielo
más pálido y pequeño.
Tú eras la medida
de todo.
Del paisaje,del tiempo y de la dicha.
Delantede mi ventana, el aire
ya no sostiene pájaros;
los árboles
tienen sombras más largas
y la primera estrella
apenas arde,
ahora que a mi lado,
no estando tú, no hay nadie.
Tu ausencia es una niebla
que entristece la tarde.
domingo, 22 de marzo de 2009
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