Alejandra Limas Forner

Mi foto
Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 12 de abril de 2009

"Siempre hay un Angel"

El domingo de Pascua de Resurrección, siempre resulta especial. Por la recordación cristiana que nos reúne y nos invita a meditar.
Luego se transforma en motivo de reunión y alegría entre amigos o familias.
No fuí la excepción, así lo viví con todos los míos.

La tarde de este domingo fue única por años, porque en realidad sentí que Agustina (mi sobrina nieta) con sus sólo 3 añitos, me devolvió la infancia.
Sentí tánto regocijo al jugar con ella, de tántas y tántas maneras.
Imaginándonos en un zoológico, en moto, en barco. Que estábamos de zafari. Ella y su frondosa imaginación lograba el milagro.
Reíamos por todo. Saltamos la soga. Jugamos a la escondida, a la mamá y al papá.
Mi corazón era una flor gigante pletórica de amor, ternura, alegría.

La noche y el cansancio nos sorprendió, ella dormida como un ángel en los brazos de su padre y yo con deseos de abrir los míos, mirar al cielo con miles de estrellas y una luna ya asomada, diciendo: "Gracias por este día, por lo que me enviaste para celebrarte a vos. Por la inocencia de mi niña, Agustinita. Por el milagro de su vida y por todo lo que significa en la mía."
"Gracias por poder decir la palabra y estar totalmente convencida que cada día estás allí para sorprederme".
"Gracias por esta maravilla que es la vida".

No hay comentarios: