La vida es a veces mucho más simple y agradable de como la sentimos y vivimos. Siempre depende de nosotros, de nuestro estado interior.
Compartir una salida que en principio es sencilla, como ver una obra de teatro con una amiga, puede convertirse luego en un encuentro sumamente agradable y placentero.
Anoche fui a ver "Cena entre amigos". Obra de cuatro personajes, de Donald Margulies. Dramaturgo norteamericano, ganador del Premio Pulitzer, con esta pieza teatral, representada con gran éxito en Estados Unidos, Londres y París.
Acá en Buenos Aires, la puso en escena la dirección de Agustín Alezzo y Lizardo Laphitz, en "El Duende" Teatro pequeño pero de gran calidéz y calidad.
Los cuatro actores son Cecilia Ghiarandini, Nora KaleKa, Lizardo Laphitz y Oscar Vallejos.
La realización creo que cumplió con lo que el autor se propuso (posiblemente al escribirla), hacernos pensar y reflexionar sobre la vida toda y especialmente, en pareja.
El placer mayor, luego de disfrutar el texto y la puesta de la misma, son los comentarios que realizamos, cena por medio con mi amiga.
Es esa reunión que (bien podría ser una puesta en escena) donde cada uno interpreta libremente lo que nos transmitió. Donde somos nosotras y la vida del derecho y del revéz con todas las variantes que presenta.
Ese pequeño disfrute de detenernos en medio de la gran ciudad, siendo por momentos dos ingnotas transeúntes que comparten horas de la vida y la enriquecen a travéz de una puesta en escena y una salida.
Digo siempre que son los instantes pequeños, uno de los grandes placeres de la vida.
Que allí en las fugaces "cosas" radica la felicidad. Lástima que no siempre podamos sentirla o descubrila.
Es una ráfaga que nos toca, un corto viaje, una canción.
Siempre podemos aprender y enriquecernos, está en nosotros.
domingo, 17 de mayo de 2009
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