Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

martes, 26 de mayo de 2009

Días inolvidables

Pasó el fin de semana. Incluído en el paquete de días de descanso figuraba en el almanaque el "25 de Mayo", día de la Patria.

A mi se me pasó casi sin sentirlo, es decir tán velózmente que aún me quedaron deseos del disfrute.
Vino mi gente, mi familia querida y entre ellos lo más bello de los días de hoy (para mi), Agustina.
Es mi sobrina nieta, bella, inteligente, llena de sueños y vitalidad.
A su lado la vida es leve, porque te invita a sumirte en su mundo de dulzura e inocencia.
Allí pierdo la noción del tiempo. Vuelvo a la infancia y me convierto en una niña más.
Cantamos, jugamos a las muñecas, caminamos tomadas de la mano y nunca nada más increíble que sentir ese contacto en el hueco de la mía.

Inventar juegos, reponder preguntas, despejar las dudas y saber que no he perdido la capacidad de la invención, del disfrute profundo y con gran amor de esa niña que es en mi vida, un presente maravilloso y lo increíble del futuro.

Entre tántas horas compartidas, dejé en ella una simple canción de rondas, que aprendemos rápidamente cuando niños.

Arróz con leche
Arróz con leche
me quiero casar
con una señorita de San Nicolás,
Que sepa tejer
Que sepa bordar
Que sepa abrir las puertas
para ir a jugar.

Con esta canción y (ya mis recuerdos) me voy a mi lugarcito en la vida cotidiana.

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