El domingo habrá elecciones legislativas para renovar parte de las Cámaras de Senadores y Diputados Nacionales.
Ha sido una campaña donde la agresión verbal llegó a límites insospechados. Intentaron desacreditarse los candidatos de distintos partidos políticos desde todos los ángulos posibles.
Se priorizaron únicamente ellos, con esa sed de ganar y ganar. No se detuvieron por un instante (al menos) a pensar en los ciudadanos, en los que no participamos en política y no entendemos demasiado cual es el límite.
Sí sabemos los hombres de la calle, como debemos administrarnos en momentos de crisis económicas, porque en los últimos años en mi país hemos pasado por todas.
Desde perder la mitad de los ahorros (cautivos del sistema financiero) hasta la capacidad adquisitiva porque los salarios son magros y suben por la escalera, en tánto los precios van por ascensores supersónicos.
Todos prometen, saben de palabras especiales, amables , simpáticas, afables, mientras los ojos de los votantes los observan. Puertas adentro cambian completamente y son tal cual actuarán ya inmersos en el poder. Despóticos.
Deseo para mi país y para cada uno de nosotros, lo mejor. Que el lunes comencemos (casi un nuevo mes) con esperanzas de amaneceres nuevos, responsables y no mentirosos.
viernes, 26 de junio de 2009
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1 comentario:
Alejandra,
Muy buenos tus comentarios y apuntes sobre la realidad actual: elecciones, Hilda Molina, etc.
Me encanta! Un abrazo enorme desde Nueva York!
:-)
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