Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

miércoles, 8 de julio de 2009

900 marchas por la "Dignidad"

Podría escribir sobre los 193 años que se celebrarán mañana de nuestra Independencia y no puedo.
¿Somos independientes?. ¿Podemos sentirnos como tal?
Yo no puedo. Además de ello siento verguenza porque hoy he visto como hace muchos años, precisamente 18, a nuestros queridos "jubilados", realizando las 900 marchas en abrazo simbólico al Congreso Nacional, pidiendo lo que se les adeuda, el 82 por ciento móvil. Les fué arrebatado en la época del infausto gobierno Carlos Saul Menem y su mal recordado Ministro de Economía, Roberto Cavallo.

En todos estos años, con días de sol, calor o frío insoportables, lluvias, ellos estuvieron allí defendiéndonos a todos. El símbolo de esas marchas fue la desaparecida Norma Plá.
Allí estaba cada miércoles, gritando, insultando si era necesario por una injusticia cometida y por el reintegro de la "Dignidad".
Muchos fueron muriendo como ella. Otros ya muy grandes se fueron quedando imposibilitados de moverse (con mucha suerte) en su casa o en un geriátrico.
Vi esos rostros, zurcado por las arrugas. Cada una de ellas decía. Le dí al país a mi país, mis mejores años, mi juventud. Iluisiones, esperanzas. Sembré hijos que engrandecieron la patria y hoy el pago es éste. Estar cada miércoles (como otrora) renovando las apuestas y con enormes fuerzas que despierta la injusticia y las hace invencibles.
Ayer fueron otros, hoy son éstos y mañana seremos nosotros, si las voces no son escuchadas.
Si la sensibilidad de los gobiernos de turno no abren la puerta de la razón.

Como un símobolo mientras se desarrollaba la marcha, se escuchaba de fondo por altoparlantes “Que nadie se atreva, a tocar a mi vieja", la canción de Pappo . Todo un símbolo, porque el tano Napolitano hacía de su madre una de sus más grandes banderas.

Mientras haya injusticias, viejos que sientan que no son reconocidos luego de una vida de trabajo. Niños que no tengan para comer. Mientras haya trabajadores que pasaron a ser pasivos porque no tienen empleo. Mientras los umbrales de las puertas y el cielo abierto sean el techo de la casa, de los que no la tienen, no podré sentir que somos "Independientes".

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