Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

sábado, 10 de octubre de 2009

Blanca, Blanquita, amiga

Por suerte la vida nos sigue asombrando a cada instante. Somos en realidad un barrilete que el destino y no por casualidad "sino por causalidad" mueve a su placer, como el viento.
Vamos recorriendo diariamente distintos mosaicos, como jugando a la rayuela (recordando el libro de Julio Cortázar).
Los días nos parecen iguales pero son diferentes. Cuando nos detenemos a escucharnos, a dejar que sea nuestra espiritualidad la que hable, siempre encontramos a otros seres que están en la misma sintonía.

Es verdad que no es necesario verse a diario, cuando realmente la comunicación que se ha establecido con el otro va más allá de una mera charla.
Con ella nos conocimos por la década del 90. Era una de las oyentes muy calificadas que tenía "Sintonía Libre", el programa que yo conducía los fines de semana por Radio Belgrano, en esta hermosa Buenos Aires.
Nuestro encuentro cibernético fue tímido al comienzo, teniendo siempre en ella un oído maravilloso que sabía compartir o disentir con lo que se trataba.
Luego nos escuchamos personalemte a travéz del teléfono y así comenzó nuestra amistad.
Participó de una de la reuniones que los oyentes del programa, me hicieron en el Café Tortoni.
Llegó con su sonrisa luminosa, con sus manos llenas de regalos (que aún conservo). Lo mismo para los otros oyentes "aunque no se conocían", su generosidad hizo que todos tuvieran un souvenir aquél día, realizados con sus maravillosas manos.

Luego comenzamos a visitarnos, más ella ya tenía sus nanas, era insulinodependiente y comenzó a retraerse y a no salir tánto. Era mi radio escucha siempre y casi a diario una u otra nos llamábamos por teléfono.
Mujer de mundo, culta. Una conversación con ella era como ingresar a un mundo de colores, de sonidos, de objetos maravillosos y de todos los países, de piedras y alhajas. De comidas exquisitas que tán bien solía preparar y de las cuales disfruté en
su compañía cuando la iba a visitar.

Habitante de un coqueto barrio de Flores que ella adoraba. Ese había sido también su nido de amor con su esposo al que no conocí. Se había quedado viuda hacía varios años.

La vida ha sido muy generosa con ella. Profunda creyente, de gran fe católica y practicante hasta que su salud se lo permitió.
Lo cierto es que hoy, Blanquita es una habitante más de un geriátrico en la provincia de Buenos Aires, cerca de sus familiares tán queridos. Sobrinas, sobrinos políticos, sobrinos nietos. La ciudan y miman todo lo posible.
Su enfermedad se agravó, le amputaron parte de una pierna y lucha a diario con su diabete y su ánimo.
Pasó largos períodos en los que estuvo muy mal, pero siempre, siempre su fe y la labor amorosa de los médicos la sacaron adelante.
Desde que vive en la provincia y bastante lejos, no la he visto más (soy bastante ignorante para moverme en los lugares desconocidos) aunque la promesa es que iré a visitarla.

Ella desde allí no puede llamar, pero siempre para mi es una cita muy importante el llamadito del sábado o domingo, el del fin de semana.
Si no tiene sus nanas cotidianas, cuando atiende lo hace felíz, como si tuviera la mejor vida, el mejor estado de salud y viviera en el mayor de los Palacios.
Es tán positiva, alegre, interesante, contenedora, que para mi es un placer saber que voy a enocontrarla del otro lado. No podemos, porque también el tiempo del uso del telefono es medido. Pero si nos fuera permitido hablariamos horas y horas.
Ella me da las fuerzas que a veces me faltan (que verguenza), pero es así.
Yo le llevo el sonido de la calle, lo que acontece en el mundo. Las novedades de Teatro, de cine.
En fin soy un poquito sus ojos (que poco ven) y sus oídos que también (por la enfermedad) están algo limitados.

Nada la baja, ni la perturba y la palabra Dios es lo más grande que existe para las dos.
En cada despedida hasta la próxima semana o hasta cada ratito, están los gracias, los te quiero, los ciudate mucho.
Nada me hace más felíz, (les cuento) que seguir escuchándola, que tener siempre del otro lado de la línea el sonido de su voz.
Por eso digo que cuando el universo nos une a un ser tán especial, es porque nos hemos elegido quizá en otra vida.
Te quiero amiga.

1 comentario:

Abrilazul dijo...

Se dice que hay personas que llegan a nuestra vida con una misión, que no aparecen porque si, sino por algún motivo que nosotros ignoramos pero que seguramente Dios no. Quizás Blanquita tenga la misión de enseñarte lo que es la fuerza para pelear la vida, con el entusiasmo, las ganas de vivir y la entereza como armas principales. Quizás ella te haga comprender que siempre hay que tener la capacidad de ser feliz mas allá de lo que nos haya tocado en suerte, porque detrás de cada situación dolorosa, siempre se esconde una oportunidad para serlo, está en nosotros aceptar el desafío...Muy hermoso lo que escribiste sobre Blanca,deberías leérselo, le va a gustar ...
Un beso enorme Ale, que seas feliz!!!
Pato