Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 11 de octubre de 2009

Humildad, Inteligencia,señorío

Cuando uno siente que el corazón, los sentimientos y la mente piden que nos hagamos cargo de una situación, debemos escucharlos.
Por eso siento dejar sentado para compartir con ustedes, lo siguiente.

Estaba y estoy en una Radio de mucho prestigio sobre todo en (otras épocas)Radio Belgrano.
En esa década del 90 estaba a cargo del Señor Alejandro Romay y salía al aire como "Radio Libertad".
Había trabajado muy bien con él, sintiéndome siempre muy libre y honrádome al eligiéndome para que mi voz fuera una de las que inaugura la frecuencia modulada (hasta entonces no tenía), 100.7 "Feeling". De un día para otro un productor de la misma consideró que no le gustaba mi emición y me dejó sin nada.
Por supuesto volví a las fuentes, AM Radio Libertad. Mis horarios ya habían sido ocupados y no encontraba el lugar donde ubicarme. Nunca me sentí tán cerca del despido como entonces.

Allí nació mi programa de los fines de semana "Música en Libertad", al que había creado en ese momento especial de mi vida, donde sentí que me arrojaban a cumplir, 18 horas los días sábados, (tres turnos) y 12 horas los domingos (dos turnos).
Mi vida se transformó en un caos, porque en esos días de trabajo mi descanso era nulo. Me tomé una semana para reflexionar (era eso o la nada) y pensé que no iban a poder conmigo, que no me iban a matar.
Con la ayuda de mis compañeros operadores (a quienes siempre les estaré agradecida, Gerardo Ferrandino y el griego Zorzópulos), nació una especie de locura compartida a la que simplemente llamábamos "música en libertad" .Todos los espacios libres de programación de la Emisora, se llamaban así.
Siempre había sido una locutora comercial y la conducción la había ejercitado en tiempos muy cortos y con otros parámetros. Me senté frente al micrófono y sentí que la vida me iba en ello.
Comencé a improvisar, con sonidos especiales (tenía hacia adelante 12 horas).
Sentí que era la reina del micrófono y me armé de a poco (ya que no era una Profesional conocida).
Hice agendas, pidiendo números a otros compañeros solidarios, me sentaba en bares donde asistían actores y como una adolescente (no lo era para nada) con grabador en mano les hacía la nota. Sentía mucha verguenza, porque debía explicar que era parte de tal radio y Música en Libertad. En fin, sentí que la vida me ponía a prueba una vez más.
Un día me llamaron de la Gerencia Artística de la Radio para decirme que mi programa era exitoso, que buscara un nombre y a partir de alli fuese un espacio propio. Así nacía "Sintonía Libre"

tuve que contarles ésto, porque cada visita que venía al piso o estudio de la Emisora, lo hacía para ser entrevistado por una locutora que tenía ese espacio, pero que no era "famosa" y había que atreverse.
Pasaron muchos artistas de los que hablaré más adelante.

Hoy quiero recordar al inigulable Señor Luis Aguilé.
Era domingo y vino a compartir una nota porque tenía montado en Buenos Aires un espectáculo sobre la calle Corrientes en el Teatro Gran Rex con mucho éxito.
LLegó con una simplicidad impactante. Él que era un hombre de mundo con éxitos extraordinarios. Vino caminando, escondido bajo una gorra que lo acompañaba permanentemente, sin secretarios y sin otra presentación que su disco que me regaló Luis Aguilé "Grandes Canciones".
Sabía que por ese entonces las discotecas no contaban con su discografía.
La nota duró casi 4 horas. Habló de todo. Cómo creaba sus canciones, cómo había sido componer el tema "Cuando salí de Cuba" ó "Ven a mi casa esta Navidad".
Era sumamente sensible, culto. Habló con los oyentes que llamaban al programa, lo disfrutó con una gran paz, que lo trasuntaba.
Era como un niño grande, sus ojos muy vivaces y de una caballerosidad, como no quedan.
Su perfume de gran exquisitéz lo mismo que su vestuario que cuidaba mucho, porque se sabía elegante y refinado.
Su paso por el programa dejó sabiduría, paz, sonrisas y sobre todo una gran ternura. (Luego vino otras veces porque ya se sentía un amigo y fue cuando puso en el escenario del Teatro Avenida"Viva la Verbena".

Me invitó a su espectáculo del Gran Rex, con un lugar de privilegio y con una amorosa acogida donde me dedicó la función. Dijo mi nombre ante esa gran multitud, me hizo incorporar del asiento para que me conocieran y así recibir los aplausos.
Mi espíritu sintió tánta gratitud hacia ese GRANDE DEL ESPECTÁCULO DEL MUNDO, que por mucho tiempo me acompañó una dulce sensación que jamás había experimentado.
Cada vez que llegaba al país, llamaba a su representante y le dejaba mis saludos.
Una vez lo encontré caminando por la Calle Corrientes y nos dimos un abrazo con un cariñoso saludo. Recordaba quien era yo.
Siempre que estuvo en un escenario a lo largo de los años, me invitó a ver sus espectáculos.

Con ésta anécdota (ojalá le haya imprimido el respeto y cariño) que siento hacia él, rindo mi homenaje más sentido, ante la pérdida irreparable.
Como decimos siempre, aquéllos que dejaron su arte, su decir, su canto, su obra para todos, jamás serán olvidados.
Luis Aguilé, eterno.

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