Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 1 de noviembre de 2009

"No hay otra verdad que ser valiente"

Ese título no es más ni menos que una gran frase de Jorge Luis Borges.
Hoy es un día especial para mi. Se conjugaron ditintas sensaciones que movilizaron mi espíritu.
Desde ver y aprender a escuchar en algunos pogramas televisivos, como la fuerza de los sueños y las convicciones del ser humano, son el motor más poderoso que te llevará hacia donde tu quieras.

Desde no hace mucho tiempo han aparecido terapeutas con programas de autoayuda. Escritores que ser refieren a cómo actuar con pensamientos positivos para que la vida cambie. Astrólogos y estudiosos en esa materia, diciendo las claves para que sepamos cambiar a tiempo y ser más sabios.

Hoy que tengo algunos años he aprendido a escuchar mis voces interiores, a no hacer oídos sordos, a prestarme atención, digo que todos hemos tenido esa capacidad por los siglos de los siglos, de la cual hablan esos escritores.
Nuestros propias sensaciones se llaman de distintas maneras. "Premoniciones". "Intuición" ."Sexto sentido" "Sabiduría extrema". Así podría seguir con las expresiones que identifican los distintos estados del ser humano

Lo aprendio por mí me lleva a decir que la gente suele etiquetar o rotular determinando que nadie puede cambiar demasiado. Que seremos de grandes tal como fueron nuestros padres "sabios o ignorantes". Que nadie escapa al destino que a veces parece grabado a fuego y marcado desde la niñéz. Otras veces indican "no podía ser de otra manera". Esos padres inteligentes hicieron de la criatura un ser maravilloso, estudioso, aplicado. Sembraron muy bien dentro de ella guiando su educación.
Orientaron su vida y le ayudaron a elegir una profesión.


No es así por suerte. "Existen las profundas convicciones, los sueños fuertes" que llevan las velas aún a contra viento.
Uno descubre que grandes artistas y genios de todas las épocas sea en el campo que fuere, escaparon a las reglas.
Por citar algunos "Quinquela Martin, abandonado en una casa cuna y sin nombre".
René Favaloro, hijo de un padre carpintero y una madre modista.
Eva Perón, hija natural de una modista y un padre que apenas si conoció porque llevaba una doble vida.


Escuchando hoy y viendo compendiada la vida de Ramón "Palito" Ortega. Que desde su Lules natal en Tucumán, llegó tan lejos como quiso y cumplió tántos sueños como su mente lo permitió, me sentí identificada.
Yo como él y otros tántos de orígen muy humilde sin incentivos desde la niñéz (nacida y criada en un pueblo pequeño y viviendo luego en medio del campo) sin que nadie me ayudara a imaginar un futuro diferente, logré aferrarme a la poderosa fuerza de la convicción y de que los sueños si se internalizan con profundidad siempre se cumplen.
Sabía que no quería ser nada que se pareciera a la realidad que me tocaba vivir.
Cuando terminé con gran esfuerzo mi sexto grado, la directora del colegio rural me dijo: "Hija te doy el certificado porque veo tu esfuerzo y a pesar que se que te falta mucho, también sé que nunca vas a estudiar otra cosa y no quiero seguir sacrificándote".

Para mi fue una liberación y sus palabras el gran insentivo para saber que haría todo lo contrario. Así fue. El tiempo libre que me quedaba (no era mucho) lo empleaba en soñar, en armar con mi mente y proyectar al Universo, todo lo que quería para mi e maginaba iba a suceder.
Nunca supe hasta dónde quería llegar y sí sabía que "lo iba a lograr". Intuí que mi destino iba a ser diferente y maravilloso. Jamás dejé que mis pensamientos se errumbraran. Aprendí (aunque sea sea por ósmosis todo lo posible) quedaron en el tintero algunas asignaturas pendientes, más sé que aún puedo.
Me he desempeñado en mi Profesión de Locutora y Comunicadora Social de manera excelente y con éxito. Éste es para mí (nó la popularidad) si el haber vivido con gran dignidad y sabiduría la vida. Moviéndome en terrenos desconocidos con la precaución debida para no fracasar.
Siento que el recorrer dintintos medios de comunición, me proyectó muchísimo. Me enseñó a comprender y expresar la verdad siempre, sin apartarme de la sensibilidad que para mi es primordial.
Estar en "Radio Belgrano", es un orgullo y sentir que permanezco en ella desde hace casi 29 años, es una prohesa.
Haber pisado los pasillos por donde pasaron tántos seres de la historia del país es inmensurable. Fueren artistas del espectáculo, como Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Minguito Altavista, Eva Duarte de Perón. Los dintintos Presidentes la la República Argentina, entre ellos Raúl Alfonsín, Carlos Menem,etc.
La historia misma de la Radiofonía en un nombre "Radio Belgrano".

Si pienso en aquélla niñita humilde a la que le decían (casi despectivamente) "negrita" y en la jóven que un día salió de Berabevú provincia de Santa Fe, sabiendo que a pesar de dejar a su familia (padre, madre y hermanas) contando apenas con un título secuandario pero con la seguridad que no volvería nunca más a vivir allí y veo el camino recorrido, digo: ¡Cuánto, cuánto pudieron mis sueños y mi motor interno para vivir la más bellas experiencias de la vida y sentir que he realizado y hecho casi todo. Cumplir con lo que entonces parecía una utopía, ser Locutora Nacional. Saber que cuando se dice mi nombre (en ésta ciudad inmensa que amo porque me lo dió todo Buenos Aires) no soy una desconocida.
Dios estuvo presente siempre y la fé fue mi aliada para lograr también lo pretendido.

Por eso nuevamente apelo a la frase de ese grande de las Letras Argentinas Jorge Luis Borges y digo más convencida que nunca: "No hay otra verdad que ser valiente".

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