Alejandra Limas Forner

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Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Amo lo que hago y es desde hace años mi profesión.- Vivo en la Capital de los argentinos, aunque soy cordobesa y he transcurrido también muchos años en el interior de mi querido país.- Siempre vuelvo a mis lugares,a mis raíces (lo necesito).- Es un hábito reconocer los aromas de cada espacio que fui ocupando en mi vida.- Anduve muchos escenarios, conocí grandes personajes, trabajé con muchos profesionales de gran valía y reconocimiento.- Mi profesión me abrío las puertas de la vida.- A travéz de un micrófono y la palabra, pude ingresar a tántos e impensados lugares,conocer y comunicarme con oyentes maravillosos.- Expresar lo que mi espíritu sentía y lo que es mejor, transmitirlo.- Siento que la vida me hace felíz y me ha dado mucho.- Que el haber elegido esta maravillosa profesión de locutora y comunicadora, es el hallazgo más acertado de mis días.- Tengo tánto por contar, por decir, que intento a travéz de este sitio poder concretarlo.- Como dice el Gran Neruda, "amo las palabras".-Las necesito, las fagocito, me hago de ellas para dejarlas libres después y que así lleguen hasta donde la imaginación se acaba.-

domingo, 20 de diciembre de 2009

"Las despedidas"

Cuando llegan estas fechas, nos comenzamos a sentir diferentes.
En el interior de nosotros se van operando cambios o surgiendo recuerdos, que por momentos nos ponen eufóricos y otras un tánto melancólicos.

Yo intento mantener la esperanza, no dejando que la nostalgia por lo que no tengo (seres queridos, pareja, trabajos que formaron parte de mi vida, etc.) me pongan triste.
Por eso miro hacia adelante y espero que de algún lugar surja el milagro.

En principio el sábado tuvimos la despedida del año con algunos compañeros de Radio Belgrano.
Fue muy lindo verlos otra vez (ya que por razones de salud he estado ausente mucho tiempo).
El beso del encuentro, el qué lindo estás, te noto algo diferente que te queda bien. Bromas que nos hacían sonreir por todo y por nada.
Los rostros de los pocos que éramos pero que fuimos convencidos de pasarlo bien y de querer reencontrarnos y despedir una año más de vida, de trabajo compartido.

En particular lo viví más intensamente, porque ninguno de los presentes sabía que para mí, era la última reunión como "compañera de trabajo", ya que pasaría a ser ex, desde el momento en que me acogiera a los beneficios jubilatorios que son inminentes.
Sí que tuvo "el sabor de despedida". Una sensación agridulce pero que indudablemente alguna vez iba a suceder.
Lo tomé como un tránsito más de todo lo que he vivido y con inmenso agradecimiento a Dios que me permitió llegar a esa instancia, sintiendome fuerte, esperanzada y bien.
Una vez más "Gracias a la vida"

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